17 enero 2013
PÁNICO: "La hoja en blanco"
10 febrero 2011
"La soberbia de las moscas"
Cuántas veces planeamos cómo ampliar nuestra casa o quizá hasta cómo hacer más pintoresco su frente. Retirando la basura, cortando el pasto, plantando alguna que otra flor. Incluso, con iluminación. ¿Y ese cuarto del fondo que serv
ía sólo de depósito? Cómo podemos transformarlo para darle más utilidad. Señor, si usted vive en El Tropezón no pierda el tiempo, no podrá hacer ninguna modificación porque hay una orden de no innovación impuesta por Vialidad Nacional.

Así es como en medio de las tierras del Barrio Tropezón, cientos de moscas sobrevuelan el área indecisas para ver sobre qué basura van a asentarse. Ellas parecen estar tranquilas ya que, de ahí, mientras la policía esté dando vueltas, nadie las va a sacar. La orden de no innovación incluye la prohibición de levantar la basura que decora el predio, entre otras. Qué suerte tienen estos insectos y esta suerte les permite burlarse de nosotros mientras que con muecas y manotazos tratamos de evitarlas. No las asustamos e irrespetuosamente siguen molestando mientras bajamos los paneles con los que nos disponemos a armar las viviendas que pendientes desde agosto de 2010.
De las seis familias comprometidas en aquella Construcción con Universitarios, sólo quedan tres. Eso nos genera una melancolía contradictoria. Por un lado, nos alegra no tener que ofrecerles nuestra sencilla vivienda de emergencia, mientras que por otro lado, sentimos una especie de culpa por no haber actuado a tiempo. Tiempo que se nos fue de las manos. Tiempo durante el cual esperamos ilusamente una respuesta de Vialidad Nacional, quien había dado su palabra de resolver esta situación irregular en el Barrio. Doblemente ilusos de pensar que para todos, la palabra sigue teniendo el valor y la fuerza que nosotros le confiamos.
En la mañana del viernes 4 de febrero llegamos temprano. Sin embargo, pensamos que nuestra tarea se iba a ver obstaculizada nuevamente. Pero esta vez llevamos seis meses asesorándonos con los mejores abogados y profesionales, teniendo la certeza que actuamos correctamente cumpliendo con la ley y, principalmente, con nuestra palabra.
Hoy, el trabajo está finalizado. Hablo del trabajo del armado de las viviendas de madera. Trabajo rápido y de urgencia. Somos conscientes que hay mucho más para hacer que unas simples casetas. Aquí le damos la bienvenida a usted, nuestro futuro cómplice. Para terminar con el dominio de las moscas y de su prepotencia a la hora de elegir un residuo donde instalarse, necesitamos que usted se anime y se interese por conocer las condiciones tan indignas en las que viven miles de familias en nuestro país. Condiciones tan indignas y vulnerables que se ven amenazadas por la soberbia de una mosca protegida por la policía.
La ironía es nuestro recurso frente a la indignación con la que hoy convivimos. Día a día buscamos involucrarnos de una forma ú otra para transformar nuestra sociedad. Hay cosas que nos molestan, que nos dan bronca y que nos afectan, principalmente porque nos animamos a mirar al costado para saber cómo está el del lado. Desde Un Techo para Mi País, los invitamos a enfrentar y superar esta indiferencia social, a encontrarnos y a construir, no viviendas de emergencia, sino una ciudadanía integradora.
05 enero 2011
Qué hacer y qué ser...

29 diciembre 2010
Guatemala
Camino a Flores, nuestro primer destino, iba adelante sentada al lado del conductor. El hombre, ya no recuerdo su nombre, rezongaba de su gobierno y me adelantaba información sobre la corrupción y el peligro de la zona. Guatemala estaba pasando por manifestaciones y protestas sociales porque el gobierno renovaba el contrato de explotación petrolera a una multinacional y los ciudadanos acusaban al Presidente Colóm de corrupto. El chofer no obvió ningún tipo de dato ni detalle.
Recorrimos vastos kilómetros de selvas, otros kilómetros de tierras desmalezadas, pasamos por varios basurales y también por zonas rurales que denunciaban la pobreza extrema en la que viven muchos guatemaltecos. Luego de cuatro horas aproximadamente llegamos a una estación de servicio, ahí se nos abalanzaron varios niños con bananas, plátanos y otros frutos deshidratados para la venta.
Tras varias horas de viaje llegamos a la zona urbana. Apenas entramos a Santa Elena, comenzaron a visualizarse los tuk-tuk taxis con tres ruedas y toldo blanco. La calle se iba poblando de comercios y circulaban más autos y peatones. Lo llamativo fue que todos, pero todos, portaban armas. De una forma ú otra se las arreglaban para cargarlas: en el bolsillo de adelante, colgando del cinturón o en la cintura del pantalón. Entonces le pregunto al chofer “¿acá todos pueden cargar armas?”, y me respondió que sí. “Acá te defendés solo, y la justicia no puede hacer nada porque nadie dice ni ve nada…”
Así fue la entrada a Santa Elena pero una vez que cruzamos a la Isla de Flores, nos sentimos más seguros. Una patrulla de aproximadamente doce soldados armados con ametralladoras marchaban por las calles y el hostel había cerrado las rejas de la puerta. Podíamos estar tranquilos.
A pesar de este comienzo blindado, los paisajes que recorrimos y los lugares que visitamos nos hacían olvidar de aquello que nos daba miedos o inseguridades. Una selva tupida, extensas parcelas de tierra donde no faltaba ninguna variedad de verde, diferentes aves sobrevolaban los caminos. Caminos de tierra que se perdían entre las lomas de las montañas y que volvían a aparecer a la lejanía. Conocimos Semuc Champey, las Ruinas de Tikal, Antigua y el lado Atitlán. Cada lugar con un paisaje místico y especial, con características únicas e irrepetibles. Con personajes propios de cada zona pero con la calidez de la gran Guatemala. La gente guatemalteca es humilde, atenta y perceptiva. Saben a quién hacerle un descuento y a quién cobrarle de más. Conocen a su turismo porque es una gran fuente de dinero.
Mientras íbamos de un lugar a otro, veíamos mujeres que llevaban sus canastos en las cabezas y muchas de ellas eran seguidas por niños con las mismas habilidades. Siempre de punta en blanco, con largas polleras y camisas de encajes de estridentes colores. En los almacenes se veían tertulias de hombres que descansaban a la sombra. Todos volteaban para mirar pero sólo algunos respondían el saludo.
Vuelvo al comienzo, un destino inusual pero imperdible. Un territorio de gran pobreza económica pero con gran fortuna cultural. Cuando de noche te aterra, de día te obnubila. Con la dictadura del narcotráfico y la democracia de etnias. Con los colores de la naturaleza y la oscuridad del sistema. Con todo esto, Guatemala se convierte en un destino al que muchos no van por respeto pero al que todos quieren volver porque con un sólo viaje no alcanza.
22 diciembre 2010
Digitalizar la esencia está bueno...
09 noviembre 2010
"Salve Argentina..."
