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07 diciembre 2009

"Armar valijas..."

Me voy de viaje. Sí, por suerte tomé coraje y decidí volver a salir al mundo, y enfrentarme a la desdichada instancia de "armar la valija". Qué pesadilla!!! Odio hacer eso porque nunca me sale bien y siempre dejo lo que necesito y me llevo cualquier cosa.

Mientras la armaba pensaba en algunas cosas. Pensé que menos mal que tenemos que elegir entre qué par de zapatos llevar o qué jean o remera. Porque sería horrible tener que elegir entre personas, o recuerdos o anécdotas. Esas por suerte, viajan conmigo a todas partes!

Me agarró un poco de nostalgia al preparar mi equipaje. Pero a la vez me voy relajada y contenta sabiendo que todo lo bueno y la gente que quiero me acompaña. También me gusta la sensación de saber que uno vuelve, que se lleva sólo una parte porque lo otro queda acá, en MI lugar.

En fin, esto es sólo la introducción a este viaje al que los invito a acompañarme. Estoy desesperada de emoción por subirme al avión y volver a sentir la sensación de despegue!!! ME ENCANTA!!! Me fascina conocer nuevos aeropuertos!! Me asombro de solo imaginarme mi recorrido atravesando países, lagos, ríos, mares, etc. etc.

Salgo mañana
, llego el martes a la noche. Si puedo les escribo...

26 octubre 2009

"El pozo negro de nunca jamás..."

Como varios ya saben, el viernes 23 de octubre pasó por Córdoba una tormenta de tierra que me dio la sensación de un huracán. Parecía que nos llevaba a todos, no se veía más allá de un metro de distancia. En mi caso particular, el fugaz remolino de viento y tierra me agarró en medio del Parque Sarmiento y tenía que llegar a casa. Pensé que se venía una catástrofe devastadora, creí que empezaban a volar los autos… (Reconozco mi dosis de exageración).

El sábado a la mañana me levanté de repente y asustada. Evidentemente quedé sugestionada, mientras dormía un tsunami arrasaba la ciudad y se llevaba a muchas personas queridas, mientras yo miraba por la ventana. Cuando me levanté la busqué a mi mamá y le dí un abrazo. Ella, era una de las víctimas. Se preguntarán a donde me dirijo con esta pequeña introducción. A pesar de estar realmente aterrada por las consecuencias que van a venir a causa de las catástrofes naturales, no es de eso de lo que voy hablar en este post.

El tsunami de mi sueño, el "casi huracán" real, me hicieron pensar en algo.
¿A dónde van todas las cosas que no hacemos? Se las llevan los vientos fuertes en el ojo del remolino o las envuelve el tsunami. ¿Dónde se escuchan esas palabras que no dijimos en el momento indicado? ¿Dónde quedan los proyectos que nunca ejecutamos por falta de voluntad? ¿Qué reloj contabiliza el tiempo perdido por fiaca? ¿A dónde van a parar esas cosas que perdimos y nunca volvimos a encontrar? ¿A dónde vive la persona que alguna vez fuimos y por algún motivo quisimos ignorar? ¿A quién le llegan los abrazos que no dimos a tiempo? ¿Dónde se vuelcan las tazas de café que no tomamos en esas sobremesas? ¿Quién cumple la promesa de un futuro encuentro? ¿Quién recibe ese llamado de cumpleaños que dejamos para más tarde?

No sé a donde van ni a dónde terminan, lo que estoy segura es que no lo recuperamos. Algo que no se hizo en el momento, se fue. Ya no está. No intento enviar un mensaje apocalíptico ni mucho menos. Todo esto me dejó pensando que es de un segundo para otro cuando todo cambia. Basta menos de un minuto para que los momentos se esfumen, las personas se vayan y los tiempos corran. El pasado está repleto de posibilidades que no fueron y el futuro, se alimenta de miles potenciales.

No planteo un exitismo del hoy, ya y ahora sino que intento reflexionar sobre la importancia de valorar lo que tenemos y somos en este contexto concreto. No estar planificando sobre un mañana que va a ser mejor ni pensar que el pasado hubiese tenido mil formas distintas si hubiésemos actuado de otra manera. Hay que mirar lo que tenemos hoy y ser lo más eficientes con nuestra vida. Administramos empresas, negocios, sabemos planificar y gestionar cualquier tipo de proyecto, y nos olvidamos de ese del cual somos únicos dueños. Mientras los vientos y tormentas arrasan con todo, nosotros miramos las consecuencias desde la ventana.

La idea es evitar que un tsunami o un huracán nos sorprendan y nos angustien. Tenemos que estar preparados para que nos encuentren sin ataduras, sin cuentas pendientes, sin una lista interminable de to-do. Cuando nos empuje un viento fuerte tenemos que enfrentarlo con la tranquilidad de saber que puede soplar todo lo que quiera porque no hay nada que pueda llevarse al pozo negro de nunca jamás.

- Nicholas Murray Butler -

01 septiembre 2009

"Envases sin Sentido"

Cada día, más y más recortes de artículos del diario se amontonan sobre mis estanterías o en el escritorio según cómo estemos de concentración de papeles en mi pieza. Siempre que me detengo a ordenar o a buscar algo me digo a mí misma: "Ya voy a acomodar todo esto. Prometo empezar esta semana".

Se preguntarán quién se toma el trabajo de recortarlos y dejarlos sobre mi cama, mi escritorio o en algún lugar que encuentre entre mis cosas. Les cuento, es mi padre. Él es un viejo aficionado, coleccionista de diarios y artículos que considera pueden ser de interés para algún miembro de la familia, algún amigo o simplemente para compartir lo que a él ya leyó o analizó.

Finalmente, esa semana llegó. Aquella promesa se hizo realidad. Ayer me decidí a leer un artículo por día. Y creo que mi padre ha hecho una buena selección. El primer artículo nos habla del exceso de estímulos por parte de los Medios para mantener la atención de la audiencia y de esta manera sumar puntos de rating. La columna de opinión, es de Fernando Diez para el Diario La Nación y fue publicado el día 19 de agosto de 2009.

Lo que el autor nos hace pensar es que hemos invertido el foco de atención, ahora no nos preocupamos más por el contenido o su calidad, sino por la cantidad de estímulos que nuestro mensaje pueda generar en nuestro público. "...El interés por lo comunicado ha dejado de ser el centro de preocupación del mensaje, para ser ocupado por la atención que éste pueda conseguir".

Esta estética caracterizada por la saturación a los sentidos, se focaliza en enviar una excesiva cantidad de estímulos auditivos y visuales los cuales no somos capaces de captar en su totalidad dejando en manos del individuo la selección de aquello que debe asimilar, basándose en su propio criterio de lo que considere más relevante.

De esta forma, se desarrolla una clasificación inconsciente del contenido que termina desatando aburrimiento y una sensación de que todo ya ha sido conocido. Se produce una falta de interés donde ya, nada sorprende. Al acotar la atención a una mero efecto producido por el envío de un estímulo, estamos destruyendo la curiosidad, la inquietud por lo nuevo, y lo peor aún, la capacidad creativa sobre la interpretación de la realidad inherente al hombre.

Lo más peligroso de reducir al hombre a un animal que responde sólo frente a estímulos, es que estamos cultivando una bestia adormecida, con una capacidad creativa adormecida, que se volverá incapaz de modificar su realidad para transformarla en aquello que anhela. Esta bestia no se proyecta, sino que responde a la fórmula estímulo-respuesta. Lo peor aún, es que pierde libertad. Se limita a responder a sus pasiones, dejando a un lado su racionalidad.

Mi reflexión personal atraviesa principalmente por la falta de ideas, la falta de esperanza, y el escepticismo en el que hemos caído. Tenemos miles de formas de comunicarnos, podemos hablar a cualquier lugar del mundo, podemos vivir de miles de formas, pareciera que podemos elegir entre un millón de posibilidades todos los días, podemos hacer lo que queramos prácticamente. Y sin embargo, ¿qué decimos?, ¿qué comunicamos?, ¿qué hacemos?, ¿qué elegimos?.

Lo que más me preocupa es que nos volvamos una generación de incrédulos aburridos, pero de esos que no creen ni en sí mismo. Esos que están determinados por la realidad que los rodea, de esa que le muestran como a un expectador que compra una entrada para el cine. Con la diferencia que esa película que miramos desde una butaca, es nuestra vida. En esos que piensan que hay que vivir la vida "al libre albedrío", sin pensar que hay algo más.
Hay que vivir, hay que decir, hay que hacer, hay que sentir, CON SENTIDO, con CONTENIDO.Lo importe no es la forma ni los medios sino que realmente hagamos todo esto con pasión, comprometidos. Llenar nuestras vidas de sentido es lo que nos va a mantener despiertos y atentos. Será este el motor que nos movilizará y nos hará crecer.
Mi invitación es a animarnos a divertirnos porque de esta forma nos vamos a sentir protagonistas de nuestra realidad. Esa que sale desde cada uno, de las formas en que la enfrentamos, que se rige por la ley de los intereses personales, de las cosas que nos gustan a cada uno y que nos hacen sentir vivos!!!

VIVOS Y LLENOS DE CONTENDIDO...